Tras la condena a una familia que administraba un kiosco narco en su casa, el Ministerio Público Fiscal ordenó la clausura y posterior demolición de la vivienda utilizada. De esta manera, las autoridades celebraron la desactivación de un punto de venta de estupefacientes que funcionó durante más de 20 años en el barrio Belgrano.
La precaria construcción de calle Bahía Blanca al 555 fue vaciada por la mañana de colchones, cuadros, sillones y otros objetos que quedaron sobre la calzada frente a la casa de sepelios de Calf y junto a una florería en la cuadra. Luego, una maquinaria aportada por la municipalidad comenzó con las tareas de destrucción hacia las 12:30.
Una comitiva conformada por el gobernador Rolando Figueroa, el intendente Mariano Gaido, el fiscal general José Ignacio Gerez, el jefe de la policía Carlos Tomás Díaz Pérez y el jefe de la dirección antinarcóticos, Nelson Peralta, entre otros funcionarios, recorrieron las instalaciones y el patio.