En un mensaje enviado a la Virgen de Lourdes para conmemorar los 150 años de peregrinaciones al santuario, el papa Francisco solictió que “nadie se quede fuera” del crecimiento de las sociedades, mientras que llamó a rezar para que la iglesia despierte “sentimientos de amor fraterno” en todo mundo.
Para ser precisos, el Sumo Pontífice pidió que su intercesión despierte “auténticos sentimientos de amor fraterno”, para que las sociedades crezcan “en el respeto a los demás, salvaguardando su dignidad y sus derechos, y para que nadie se quede afuera”.
Seguido a esto, Francisco pidió a la Virgen por los “padres que llevan el peso diario de una gran responsabilidad, jóvenes tan llenos de potencial, pero a menudo preocupados por su futuro, o lamentablemente ya obstaculizados por muchas limitaciones, los ancianos, ricos en experiencia y sabiduría, pero demasiado a menudo abandonados y desatendidos”, mientras que resaltó no olvidar a las personas “solas, los marginados, los exiliados o refugiados, todos los que sufren”.