El canciller alemán se quedará en el país durante dos días, lo hará dentro del contexto de una gira en Latinoamérica. Su objetivo es asegurarse el flujo de materias primas para la industria germana y el gran interés en poner en funcionamiento el acuerdo Unión Europea-Mercosur. Olaf Scholz, de 64 años de edad, socialdemócrata y ex alcalde de la ciudad portuaria de Hamburgo, arriba a la región para visitar Chile, Argentina y Brasil durante los últimos días de enero y los primeros de febrero. Las propuestas que le propondrá a Alberto Fernández, están relacionada con la producción de litio y de hidrógeno verde. En lo que respecta al litio el objetivo es lograr una mayor elaboración del mineral para trabajar a escala regional con cadenas de valor desde Alemania. Un ejemplo de esto es la firma automotriz germana, BMW, quien extrae litio desde el Salar del Hombre Muerto en la provincia de Catamarca. Solo en el territorio de América del Sur, existen yacimientos tan grandes principalmente en Chile, Bolivia y Argentina. Desde hace tiempo Argentina posee experiencia en estas cadenas de valor entre ambas naciones ya que existen 200 empresas alemanas ofreciendo 20.000 puestos laborales de alta calificación. La visita de Olaf Scholz a la Argentina es sumamente relevante para las necesidades económicas del gobierno de Buenos Aires que planteará desarrollar negocios relacionados con la industria 4.0, a través del ofrecimiento de soluciones enfocadas en la interconectividad, la automatización y los datos en tiempo real, y la inversión en procesos de transición energética. Aunque, el riesgo de que estos planes se vean ralentizados se podría producir por la compleja trama política del Frente de Todos, siendo que son el oficialismo en Argentina. Uno de los grandes problemas es el pedido de juicio política a los cuatro miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina, que a su ves está relacionado con lo judicial que rodea a Cristina Fernández de Kirchner. Esto representa un obstáculo muy grande en la relación política entre ambas naciones a pesar de la buena sintonía personal que sostienen por afinidades ideológicas, Alberto Fernández y Olaf Scholz. Sobre esto mismo, el gobierno alemán cuestionó al argentino en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Las críticas fueron tomadas en cuenta por el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, quien anteriormente, había defendido la posición del gobierno de promover el enjuiciamiento de los integrantes de la Corte Suprema. "Alemania expresa su preocupación por los intentos de ejercer influencia política en el sistema de Justicia (argentino)", aseguró la diplomática Ann-Jasmin Krabatsch en el Examen Periódico Universal que realiza el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La funcionaria perteneciente al gobierno de Olaf Scholz recomendó proteger "a jueces e investigadores ante presiones e intimidaciones", y le aconsejó a la Casa Rosada que trabaje "activamente con la oposición para cubrir los puestos vacantes en la procuración general, la Corte Suprema y la Defensoría del Pueblo". En esta ocasión, Pietragalla decidió no responder y, tras la inminente visita oficial de Olaf Scholz, no dijo nada al respecto.