El Mundial de Fútbol Qatar 2022 está a una semana de llegar a su fin y las cábalas, tanto las viejas como las que se fueron construyendo en el último mes, están en su momento de demostrar que sí funcionan.
Es que la superficialidad que parece unir a unos y separar a otros, podría volverse universal cuando hablamos de las selecciones de fútbol mundial, sobre todo si sos de Argentina y uno de tus sueños es que la famosa “Scaloneta” pueda hacerle “upa” a la copa.
Las cábalas son utilizadas por creyentes pero también por científicos que se dedican a comprobar que la vida es una consecuencia de pruebas y no existe la buena o mala suerte si no está comprobada de manera empírica. Por este motivo, un sociólogo que reside en España se encargó de explicar los motivos de este debate.
Pablo Alabarces, escritor, sociólogo y licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires que se ocupó durante 30 años de estudiar el significado cultural, social, económico y político del fútbol, expresó su punto de vista profesional y personal sobre esta creencia que hoy, mueve a gran parte de Argentina.
El científico está seguro de su afirmación: “Estaba en Salamanca, España. Tenía que dar una clase y fui a un bar a ver el primer tiempo. Argentina iba ganando 1 a 0 cuando tuve que cortar para dar la clase. Los 15 minutos siguientes los vi en una notebook y Arabia hizo los dos goles. Evidentemente la culpa fue mía".
Frente a la rivalidad que existe entre la creencia y lo experimental, Alabarces alegó que seguir un método científico no le impide ser más o menos cabulero, ni qué factores tener en cuenta a la hora de sentarse a ver un partido o quièn verlo.
La cábala pertenece al pensamiento supersticioso, que es tan antiguo como la humanidad. Tiene menos envergadura pero la misma racionalidad irracional de una creencia religiosa.
Por otro lado, en la disputa, un biólogo Sebastián Preliasco, alegó: “El problema no es si el pensamiento cabulero es empírico o no, sino cómo entendemos las relaciones entre las cosas. En la ciencia en particular costó mucho sacar el Dios de adentro, pero a partir de observar las relaciones entre los objetos, los dioses pierden centralidad en la explicación del sentido de la vida. Aparece así el razonamiento deductivo".