Las 40 familias que viven en Auquinco, un paraje cercano a Buta Ranquil, en la región de Vaca Muerta, están cada vez más cerca de acceder por primera vez en su historia al agua potable por red domiciliaria.
La obra, impulsada por el Gobierno de Neuquén, forma parte de la política de infraestructura básica que lleva adelante la gestión del gobernador Rolando Figueroa y es financiada con el primer crédito otorgado por la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) para este tipo de proyectos.
Los trabajos ya alcanzan un 20% de avance y, de mantenerse el ritmo previsto, el suministro de agua segura y continua estará disponible durante el próximo año.
Actualmente, Auquinco no cuenta con un sistema formal de agua potable. Los vecinos se abastecen mediante una red precaria que utiliza agua cruda proveniente de la microcentral del EPEN, sin tratamiento, sin cloración y sin un tanque de almacenamiento, una situación que además impide que el servicio llegue a todos los hogares.
La obra contempla una intervención integral que incluye una nueva toma de agua, un acueducto de alimentación, tanques de reserva, sala de cloración, redes de distribución, conexiones domiciliarias y un cerco de protección en la zona de captación para evitar el ingreso de animales y preservar la calidad del recurso.
El proyecto es ejecutado por la Unidad Provincial de Enlace y Ejecución de Proyectos con Financiamiento Externo (UPEFE), mientras que el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) está a cargo de la inspección de los trabajos.
El secretario de Ambiente y Recursos Naturales, Hipólito Salvatori, destacó que una de las prioridades fijadas por el gobernador es que "el acceso al agua segura no puede depender del lugar donde una familia haya elegido vivir".
En ese sentido, afirmó que la Provincia tiene la responsabilidad de "llegar a cada rincón con soluciones concretas, garantizando igualdad de oportunidades y mejor calidad de vida para todos los neuquinos".
Además, remarcó que la obra representa "mucho más que infraestructura", ya que pone en el centro a las personas y al cuidado de los recursos naturales. También explicó que, para minimizar el impacto ambiental, las excavaciones se realizan de manera manual y con herramientas livianas, preservando el entorno natural de la zona.
Cuando finalicen los trabajos, Auquinco dejará atrás décadas de precariedad hídrica y sus habitantes podrán acceder a un derecho básico: agua potable segura y continua todos los días.